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El talento es el valor diferencial por excelencia. Lo que sabe una organización y cómo lo usa constituye la única ventaja competitiva. Es por ello que cada vez más las organizaciones giran en torno a las personas con talento y sus necesidades porque lo que diferencia a una empresa de otra es su capital humano y lo fundamental es saber gestionar ese talento.
Desarrollar talentos propios tiene complejidades, ya que muchas veces el personal de la empresa, que conoce los negocios, puede no estar preparado para gerenciar o le faltan habilidades para asumir altos cargos. Para esos casos no sirve aplicar planes de carrera tradicional, con formación académica o clases grupales, ya que se trata de recursos y demandas específicas
De ahí la importancia de desarrollar estrategias particulares de desarrollo de Talento que tomen en cuenta los requerimientos estratégicos de la organización y el nivel de desarrollo de sus recursos humanos.
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